sábado, 4 de octubre de 2025

Hace un año.

En el día de las velitas de...

Hace un año, tenía los pensamientos intrusos en mi mente, manejé con el carro de mis padres, por toda la ciudad, llegué a la iglesia pero ya la estaban cerrando, me llené de angustia, desespero, preocupación, miedo y opté por la salida que para muchos iba ser la mas fácil y cobarde.

Con la mente hecha un caos, y las manos temblando llamé desde mi celular a la línea de ayuda en salud mental del gobierno departamental, con la persona que me contestó me puse a llorar, en medio de mi ataque de pánico y ansiedad, hasta el punto de que pude respirar algo mas tranquila.

Luego me orillé en la calle, respiré profundo por unos segundos, y de nuevo inicie mi marcha, creo que solo necesitaba llorar, a pesar de que me faltaba un cálido abrazo, que me atajara de la barbaridad que tenía en mente.

Al final, me llamó una persona a la cual, me dijo ya de manera personal, sin tono de sermón y menos juzgándome: Por amor a TI, a tus hijos, y a Minie mi pequeña compañera que me calma, debes internarte antes de que te hagas daño, o te arrepientas de hacerle daño a alguno de tu familia.

Así fue... al día siguiente fui sola y me interné en una clínica psiquiátrica.

Y esa fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.




Sería millonaria.

Estoy segura de que, por cada lágrima que han derramado mis ojos, durante última la mitad de mi vida, me dieran un dolar por cada una de esas gotas, hoy en día sería una de las mujeres mas billonarias del mundo.


De adolecente recuerdo las cartas que le escribía a mis novios del momento, eran hojas y hojas de varios tamaños, con dibujos y bastante contenido escrito, tanto así que mi último novio asombrado me decía cada vez que le escribía una carta, que "debería dedicarme a ser escritora cuando fuera grande", porque tenía buen "parla".


Pasaron los años, el amor acabó, conocí a mi actual esposo, pero con el tiempo esa pasión, se fue acabando; la creatividad e imaginación se desvanecieron como el humo en el aire; esos sentimientos bonitos que viví fueron transformandose en miedos, impotencia, rebeldía, a tal punto que esa yo de aquella época, ya estaba sepultada en lo mas profundo de mi conciencia.

Al principio las cosas eran un mar dulce, me sentía como si volara entre bellas nubes de algodón; no me di cuenta que pasarón las horas convirtiendose en días, estas en semanas, así sucesivamente hasta pasar mas de mi media vida en un abrir  y cerrar los ojos.

Hoy en día, cansada de todo incluyendo personas específicas que me llevarón a ideas suicidas, pero al tiempo a tomar decisiones valientes, recordé esos años maravillosos, en donde escribir era para mí, uno de los mejores placeres de la vida, en donde cualquier suceso en ella era la musa e inspiración, entre lo poético, el amor, los anhelos e imaginación; llegando a la conclusión de que es ahora, el momento de ser millonaria o afortunada al tener una salud física y mental, con la cual debo iniciar un proceso en el cual pudiera mantener paz interior, en busca de mi sanación.

Para esto, debo usar la estrategia de escribir todo lo que pienso, lo que siento, lo que duele, con lo que no puedo seguir callándome, porque al guardar silencio, sigo suicidándome poco a poco, y como dijo mi terapeuta la doctora Alejandra:

"Como digo SI a muchos sobre muchas cosas, debo aprender a decir NO a las mismas personas, pero en especial a nunca quedarme en silencio, sin expresar mis sentimientos. A la final, uno no es perita en dulce, para caerle bien a todo el mundo".

Hace un año.

En el día de las velitas de... Hace un año, tenía los pensamientos intrusos en mi mente, manejé con el carro de mis padres, por toda la ciud...