En el día de las velitas de...
Hace un año, tenía los pensamientos intrusos en mi mente, manejé con el carro de mis padres, por toda la ciudad, llegué a la iglesia pero ya la estaban cerrando, me llené de angustia, desespero, preocupación, miedo y opté por la salida que para muchos iba ser la mas fácil y cobarde.
Con la mente hecha un caos, y las manos temblando llamé desde mi celular a la línea de ayuda en salud mental del gobierno departamental, con la persona que me contestó me puse a llorar, en medio de mi ataque de pánico y ansiedad, hasta el punto de que pude respirar algo mas tranquila.
Luego me orillé en la calle, respiré profundo por unos segundos, y de nuevo inicie mi marcha, creo que solo necesitaba llorar, a pesar de que me faltaba un cálido abrazo, que me atajara de la barbaridad que tenía en mente.
Al final, me llamó una persona a la cual, me dijo ya de manera personal, sin tono de sermón y menos juzgándome: Por amor a TI, a tus hijos, y a Minie mi pequeña compañera que me calma, debes internarte antes de que te hagas daño, o te arrepientas de hacerle daño a alguno de tu familia.
Así fue... al día siguiente fui sola y me interné en una clínica psiquiátrica.
Y esa fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

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